Arianna Ellero, artista visual de Udine con formación en Berlín y Suiza, redefine la pintura como un campo vivo, donde la materia, la luz y la percepción se desafían y se entrelazan. Su práctica abarca sonido, medios digitales y pigmento, creando obras que no se limitan a la visión, sino que la cuestionan. Desde el blanco entendido como espacio de posibilidades, hasta la disolución de la forma en luz y vibración, pasando por experimentos digitales sobre el rostro como campo de desmaterialización, la pintura se convierte en un acto perceptivo: inestable, poroso.
El gesto pictórico no detiene la imagen, sino que la escucha mientras se transforma.
La identidad visual se fragmenta. Se convierte en traza, residuo, interferencia.
La pintura no retrata: disuelve, desarma, abre.
Con la introducción del spray mezclado con aceites y pigmentos, la superficie pictórica se convierte en pura tensión: química, naturaleza y gesto se superponen, amplificando el contraste entre control e imprevisibilidad.
La inestabilidad es el motor de su investigación: una condición activa y generativa de la que emergen nuevas disposiciones visuales y perceptivas.
Es en el deslizamiento, la variación y la suspensión donde la pintura adquiere urgencia, abriéndose al cambio continuo.