Dario Agrimi, nacido en Atri (TE) en 1980, vive y trabaja entre Trani y Turín.
Es profesor de técnicas pictóricas en la Academia de Bellas Artes de Roma.
Realiza obras de gran valor conceptual, caracterizadas por un sarcasmo marcado y un desconcierto perceptivo, utilizando medios muy diversos, desde la pintura hasta la escultura, la instalación ambiental, la fotografía y el video. Sus experimentaciones más recientes son el fruto de una investigación cada vez más “maniática” en términos de simulación hiperrealista y efectos de realidad, con el objetivo de amplificar la relación emocional entre la experiencia del observador y el absurdo de ciertos objetos expuestos. Numerosas son las implicaciones morales, religiosas, tanatológicas y eróticas en el centro de su figuración.
Un continuo recorrido de “estetización de lo obsceno” lleno de ironía y libertad.
El equilibrio es un tema central en toda la serie de esculturas hiperrealistas realizadas a lo largo de los años.
El estado de precariedad del individuo, incluso en su hábitat natural.
Proponer una nueva percepción del ser humano colocado en una condición límite o paradójica, captado en un momento dado de la existencia.
La búsqueda de una aridez consciente del ser, que segrega alienación y negación: “una grieta en la simplicidad”, como se define en un texto inédito.
Vivimos en la historia del polvo, de los restos de aquel acto originario.
Nuestro mundo está en equilibrio en un mar de infinito.