Lucrezia Costa es una artista emergente, pero sobre todo es una grieta incómoda. Comenzó a ser una grieta cuando decidió adentrarse en la “selva oscura” que Dante enfrenta al inicio de su viaje en la Divina Comedia. Su licenciatura en Fotografía, su maestría en Artes Visuales y Estudios Curatoriales, y la emergencia pandémica aceleraron el proceso, como un terremoto que genera fracturas dentro de un muro sólido.